La historia de uno de los artistas más prolíficos y respetados del arte caribeño no comenzó en talleres opulentos ni en academias elitistas. Comenzó en la intimidad humilde de un hogar en La Romana, cuando un niño de apenas diez años de edad descubrió la magia de la materia sobre el papel.
Sin acceso a creyones ni a pigmentos importados, Benjamín tomaba los trozos de carbón vegetal del anafe que su madre encendía diariamente para cocinar. Con esa materia prima viva y tiznada en sus manos, salía a buscar fundas de papel de cemento vacías en las obras de construcción del pueblo. Sobre la rugosidad de ese papel marrón, el niño dibujaba bicicletas conducidas por personajes de cabezas retorcidas coronadas con plumas, esqueletos de peces, gallos atrevidos y palmeras que nacían de su apreciación lírica del entorno.
Al regresar a su casa con el dinero de su primera venta, su madre no creyó la procedencia del dinero y lo llevó a la galería halándolo de una oreja, pensando que había hecho algo indebido. Cuando Eduardo le confirmó que su hijo era un talento innato y que su dibujo se había vendido legalmente a un coleccionista, la madre rompió a llorar, le pidió perdón al niño y utilizó parte del dinero para comprarle medio saco de carbón y recolectarle personalmente las fundas de cemento para que no le faltara lienzo sobre la mesa del comedor.
Durante años, Benjamín fue perdiendo la visión de manera progresiva hasta quedar casi ciego, pintando en ese umbral por pura intuición cromática y memoria sensorial. Tras una exitosa intervención quirúrgica ocular, el curador Oscar Camino lo llevó a su estudio para reencontrarlo con una de sus obras más destacadas.
Compuesta con la misma temática, proyectando el momento en que Benjamín vio los colores de la música a través de su propia obra.
Los Colores de la Música
Sinfonía (Anfiteatro de Azul con V.I.P.)
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Presentada en la Feria Internacional de Arte FIARTE 2024 (BlueMall Punta Cana), Red Neuronal Artificial (La Colmena) es una obra representativa en la trayectoria de Benjamín. Realizada en técnica mixta sobre lienzo de 180 cm x 180 cm, se concibe conceptualmente como un paisaje continuo.
Sus 12 fragmentos (45 cm x 60 cm) funcionan como ventanas individuales, simbolizando nodos de una red interconectada. La pieza física original permanece en la Gira Exhibitoria Institucional, mientras que sus fragmentos se emiten en réplicas seriadas para coleccionistas.
Con más de 7,000 obras producidas a lo largo de su prolífica carrera, Benjamín ha sido objeto de estudio por destacados historiadores y críticos de arte. La catedrática e investigadora Lic. María Fals (Universidad de Oriente, Cuba / UASD) resalta la profundidad filosófica y la fuerza cromática de sus composiciones, así como su histórica participación en la XXV Bienal Nacional de Artes Visuales dedicada al maestro Ramón Oviedo.